La primera vez que abrimos la pareja
Habíamos hablado reglas durante semanas: límites, palabras de seguridad, higiene y cero presión. Ella llegó puntual a Asunción, simpática y clara. Tomamos una copa, nos besamos los tres y subimos. Empezó con caricias entre nosotras mientras él miraba; luego se sumó. El trío fue más tierno que salvaje: turnos, risas, comprobaciones de si seguía bien. Acabamos sudados y contentos, sin celos raros. Dormimos un rato y desayunamos juntos. Abrir la pareja no fue un caos: fue comunicación y sexo adulto bien hablado. Repetiremos cuando los tres lo pidamos, y no antes. Esa calma fue lo más excitante de la noche.
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