Una noche en Asunción que no olvidaré
Quedamos en un bar céntrico de Asunción sin muchas expectativas. Él era puntual, limpio y directo: quería una noche, y yo también. Subimos a un hotel cerca y en el ascensor ya había química. En la habitación nos besamos con prisa, nos desnudamos sin teatro y cogimos con protección y mucho deseo. Cambiamos de postura un par de veces, reímos entre jadeos y después compartimos agua en silencio. Al amanecer nos despedimos sin drama. Fue sexo de una noche perfecto: claro, respetuoso y caliente. Aún recuerdo el olor de su cuello y el ruido de Asunción detrás de la ventana. No intercambiamos promesas. Solo quedó el cuerpo suelto y las ganas de repetir si el chat vuelve a encajar.
Aún no hay comentarios — sé el primero.